
Le doy las gracias al “Museo Maguncia” y en especial a su Director, Señor Walter Santoro, por habernos permitido el uso de su salón, para esta Muestra de Arte.
Lo importante, no son mis palabras sino deleitarnos con las obras Expuestas, con todo lo que nos podrán decir, (porque hablan, no les quepa la menor duda) y con las conclusiones que pueda sacar el espectador.
Y quiero empezar esta introducción, retribuyendo la palabra “Gracias”, que recibí en una tarjeta de mis alumnos, diciendo Yo: “Gracias”, por permitir repetir tantas veces: “El peor enemigo del bien, es el muy bien”
- Por permitir anteponer la voluntad de transmitir un mundo de ideales, al interés personal, o a la gratificación material, que puedo redituar esta profesión.
- Por permitir sugerencias o correcciones en favor de lo mejor para la obra.
- Porque aún en el descanso nos escuchamos y nos aconsejamos.
- Por comprender que alcanzar el horizonte no es una quimera.
A mis alumnos, les digo que gracias a una sutil intuición siempre habrá algo rescatable en cada una de ellos, en todos hay una capacidad oculta.
Vivan, conmuévanse, profundicen su experiencia vital hasta el máximo. El esfuerzo realizado se convierte en si, en un premio.
Un buen profesor, lo es de alma, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Un profesor, busca guiar, orientar, instruir cuando esta frente a su taller, pero también en la calle o durante una conversación intrascendente.
Se lo reconoce en cualquier situación, pero no porque imponga su criterio o de lecciones a todos, sino porque sutilmente llevamos al otro a descubrirse. Lo conducimos hacia adentro, hasta que encuentra su respuesta.
Existe una palabra “exducere”: traer hacia afuera lo que se halla oculto, buscar en la mente se nuestros seguidores, hasta encontrar el mas puro diamante, pero entonces, en lugar de quedárselo, lo entregas al mundo, enriqueciéndolo. Esta es la misión más difícil, enseñar que es posible “ir contra la corriente, pensar en el otro, trabajar para mejorar”.
Enseñar que la Ëtica y la Fidelidad a los ideales no han pasado de moda, que enaltecen al hombre.
Enseñar que El Arte enriquece el espíritu humano, de un modo inviolable, que nada, ni nadie podrá quitarnos jamás.
Enseñar que la tierra, nos ha sido prestada, que mañana debemos entregar a nuestros hijos y a sus hijos, que el futuro debe prevalecer sobre lo inmediato, porque a pesar de la corrupción, de la violencia, del desmedido interés individual, alguien (entre todas las opciones vitales) es capaz de elegir ésta, “Enseñar” y “Enseñar” es un acto de amor, porque la entrega de uno mismo, está implícita en la tarea, porque se dá a manos llenas, sin esperar retribución y que mejor regalo par un profesor de Arte o un Artista, que entregar “La Posta”, “La Antorcha” o llámese un “Simple Pincel”, a quien cree será, Su Sucesor, otro Soñador.
A los presentes les digo, que la libertad no se proclama, se construye día a día y nosotros lo hacemos “Viviendo en Arte Permanentemente”.
Omar Martino
Prof. Sup. De Bellas Artes